domingo, 4 de junio de 2017

Body Heat: clase maestra de escritura erótica


Por @Joaquin_Pereira

Ned: Is all right!
Matty: Please, Ned! Do it!

Dentro del taller de escritura que dirijo hay un ejercicio que lo llamo la “concha de mango”, porque los participantes comúnmente terminan resbalándose. La pauta es escribir una historia de amor sin lugares comunes. 

En nuestra vida cotidiana manejamos relativamente bien una situación romántica con nuestra pareja pero al tratar de plasmarla en el papel pareciera como si Ruben Darío nos poseyera. Utilizamos frases trilladas, rimbombantes y hasta ridículas. 

Y si el romance puede convertirse en un desastre al tratar de escribirlo, lo erótico puede constituir una verdadera tragedia. 

¿Cómo escribir una historia erótica? ¿Qué diferencia lo sexual de lo sensual o de lo pornográfico? ¿Cómo superar nuestros propios tabúes y la fijación de métodos al excitarnos? Si podemos escribir sin tapujos un asesinato por qué se nos hace tan difícil describir una relación sexual.

Las respuestas las podemos encontrar viendo la película Body Heat(1981), escrita y dirigida por Lawrence Kasdan, correspondiente al día 5 del reto 7x7 –ver 7 películas recomendadas en una semana al estilo cita a ciegas-. En español fue titulada como Cuerpos ardientes y sus actores principales fueron William Hurt y Kathleen Turner.

El cine a diferencia de la literatura cuenta con medios adicionales a la palabra para lograr tocar los botones adecuados en nuestra mente para provocar la experiencia que se desea transmitir. Hablo de los recursos de la fotografía y de la música. En Body Head, la música fue compuesta e interpretada por John Barry y la fotografía fue dirigida por Richard H. Kline. 

Cuando afirmo que Body Heat es una obra maestra del cine erótico pongo por ejemplo el mismo inicio de la cinta, el que considero el más sexy que haya visto en ninguna otra: observamos la espalda sudada de William Hurt mientras ve por la ventana un incendio que como veremos él mismo provocó; con una imagen el director logra transmitir la esencia de la historia y su leitmotiv, el calor del sexo y del fuego.

Aunque muchos crean que lo erótico tiene que ver con los órganos reproductores, en realidad el principal órgano sexual del ser humano es su cerebro. La publicidad y la política lo han entendido muy bien y han aprendido a manejar a las masas provocando sus respuestas sexuales. 

Para que me entiendan cuando digo que es el cerebro el que en realidad controla nuestra experiencia sexual les planteo dos ejemplos que seguro habrán experimentado.

Ejemplo 1: Están en una sala de cine y les llega un mensaje de Whatsapp de un amigo que vive en otro país. Le contestan y al poco rato se encuentran transmitiéndose descripciones de una actividad sexual si estuvieran cerca. Alrededor de ustedes los demás siguen disfrutando de la película mientras ustedes sufren una potente erección u orgasmo. Su cerebro es el que estuvo teniendo sexo a distancia.

Ejemplo 2: Es jueves y como todas las semanas luego del capítulo correspondiente de Proyect Runway o Master Chef “te toca” tener relaciones sexuales con tu pareja. Aunque tu cuerpo esté haciendo un coito con tu mujer u hombre, tu cerebro puede estar pensando en otra persona a millas de distancia. Otra vez él tiene el control.

Esto nos da la clave a la hora de escribir un texto erótico: crear una imagen mentar sugerente que despierte el apetito sexual.

Es así como un simple cigarrillo puede cargarse con energía erótica al activar nuestras necesidades básicas de satisfacción oral. En Body Heat utilizan mucho este recurso pues todos los actores fuman como trabajadoras sexuales en día de cobro de alquiler.

Al escribir una escena erótica hay que entender que una de sus principales características es la transgresión de las prohibiciones. Por estar socialmente amaestrados para estar vestidos, cualquier insinuación de desnudez aunque sea un pequeño escote despierta nuestras fantasías sexuales. Esta ruptura de lo prohibido para lograr la excitación es simbolizada magistralmente en la película en una escena donde el protagonista rompe una puerta de cristal para luego poseer a su amada.

Pero hay que tener cuidado. Una misma imagen puede ser erótica o repulsiva de acuerdo a quien la vea y a sus prejuicios. Hace poco monté en mi cuenta de Instagram un trabajo documental de una marcha de diversidad sexual y una de mis seguidoras llamó precisamente repulsiva a la foto que considero más hermosa de todas. Se las muestro a continuación.


No digo que como escritores debamos escribir para provocar la misma sensación en todos nuestros lectores o espectadores, eso sería imposible. Lo que quiero dejar claro con el ejemplo anterior es que debemos estar conscientes en la diversidad de respuestas que vamos a generar y aceptar las repercusiones. 

Como asociamos al sexo con la juventud, ver Body Heat nos recuerda que nuestros tíos sabían divertirse sin necesidad de celulares o Internet. Y esto me hace pensar en algunas inquietudes que siempre he tenido a la hora de reflexionar en la escritura erótica: ¿Cómo es el sexo de las personas obesas? ¿Los abuelos tienen sexo? ¿Cómo creadores podemos permitirnos describir situaciones sexuales que incluso transgredan las leyes?

Como ven al pensar en el erotismo el tema se nos transforma en esas muñecas rusas que al abrirlas nos muestra una nueva muñeca. El sexo es casi inabarcable -gracias a Dios y a los jueves en la noche para las parejas aburridas- por lo que nos permite como creadores un sinfín de historias y matices que plasmar. 

***

Boceto
Es de noche y a mi lado duerme mi pareja. Tomo el celular, activo el Whatsapp y vualá, te tengo a mi lado. Me dices si recuerdo aquel recital de poesía donde para no hacer ruido te acercaste a mi oído y me susurraste un comentario. ¿Cómo puedo olvidar el estremecimiento que me provocaste?, como si eso de las vidas pasadas fuera cierto y todos mis sentidos se hubieran despertado al reconocerte. Me levanto con cuidado de despertar a mi pareja. Me dirijo al baño, me desnudo y comienzo a masturbarme. La prueba de mi excitación está en el semen que proyecto. No es el pastoso que produzco cuando cumplo con mis obligaciones conyugales, es más líquido y presenta esas pequeñas larvas que tanto te gustan. Hace calor y no puedo ducharme pues alertaría a mi pareja. Abro la ventana para que la brisa refresque mi cuerpo desnudo. No necesito tenerte cerca para que mis volcanes internos se activen y destruyan con su erupción todas mis convicciones. En este momento, ¿también tú me coges a distancia?


sábado, 3 de junio de 2017

Get out: no soy sólo este cuerpo

Por @Joaquin_Pereira

Naces en un momento y lugar específicos y de entrada ya estás jodido. Apenas das tu primer respiro y ya tienes encima un lote de etiquetas: hombre, blanco, de tales apellidos, de tal nacionalidad, de esa religión… 

Cuando comienzas a tomar conciencia de tu ser y quieres decirle al mundo quién eres te echan encima otras etiquetas sin consultarte: debes ser heterosexual, debes estudiar determinada carrera, debes odiar a tales personas,… 

La vida termina siendo más que una estimulante experiencia un juego perverso de odios y defensas. 

Estas reflexiones fueron las que desató en mí la película del día 4 del reto 7x7, Get out(2017), la opera prima del director Jordan Peele. Se trata de una historia de suspenso con coqueteos de humor. 

Un joven negro es invitado a la casa de los padres de su novia blanca. Todo aparentemente fluye con normalidad hasta que se percibe algo raro con las personas de color que habitan en ella. 

Al inicio se dan pequeños indicios que podríamos dejar pasar como un comentario trivial, como el “tenemos un pedazo de la abuela en la cocina”, pero luego nos damos cuenta que ese pedazo es el cerebro de la abuela trasplantado en la cocinera. 

La historia va de unos neonazis que han cambiado el deseo de exterminio de los negros a utilizar sus cuerpos por reconocer su potencialidad, quizás inspirados en el triunfo del corredor negro Jesse Owens en las olimpiadas de Berlin de 1936.

Coincide el ver esta película con la lectura que estoy haciendo de la novela ucrónica de Philip K. Dick publicada en 1962, El hombre en el castillo. La misma especula sobre lo que pudo haber ocurrido si los nazis hubieran ganado la Segunda Guerra Mundial. Esta posibilidad sigue presente mientras los nacionalismos extremos ganen adeptos en nuestra sociedad. 

Me aterroriza el grado de perfección que ha alcanzado el odio. El sumun fueron los campos de exterminio, pero aún perviven entre nosotros igualmente otras perversas muestras de discriminación.

Una de las que me genera mayor terror es el humor. Se hacen chistes sobre mujeres, sobre negros, sobre gays, sobre gordos, sobre feos,… Aparentemente no se está agrediendo a nadie pero tales “bromas” generan una espiral de odio que termina siendo muy lacerante para los que no encajamos en los escurridizos parámetros de la perfección social.

La discriminación no es un chiste y puede generar historias de terror. El primer paso está en reconocer nuestros propios prejuicios y permitir el acceso a nuestra de vida de personas con distintas características y formas de pensar. No es fácil pero el no hacerlo termina aislándonos y a la larga ahogándonos. 

Reconozco que me gustaría ser un ermitaño en una montaña perdida gritándole a todo el que se me acerque Get out, pero a su vez soy un romántico empedernido: Creo en la capacidad del ser humano de trascender su sombra y convertirse en luz. 

Aun estoy buscando ese lugar donde nada importe para crear allí mi hogar. 

viernes, 2 de junio de 2017

Perfect Sense: cuando nos quitan todo nos queda el amor



Por @Joaquin_Pereira


Siempre me pasa. Cuando la vida me va a presentar una lección en forma de libro o película, antes me hace vivir una situación donde experimento lo que luego leeré o veré. Es la particular forma que tiene la vida de decirme “estoy aquí, soy real y te estoy hablando, presta atención”. Siempre me pasa.

Antes de ver la película del tercer día del Reto 7x7 estaba trabajando en un ejercicio de escritura. Como saben la poesía intenta expandir el poder del lenguaje para expresar lo inasible.

Me gusta coleccionar momentos que no pueden ser explicados con palabras para intentar generar una frase poética que se acerque a la experiencia. En este caso quería definir con una sola palabra la sensación de dos cuerpos que están a gusto de estar cerca. 

Me pasee por “valimiento”, “inminencia”, “abrazabilidad”, “cobijabilidad”… Estaba perdido, no encontraba la palabra. Y entonces llegó la película Perfect Sense(2011) –del director David Mackenzie- y me dio la que estaba evadiendo por temor a que se alejara. Como cuando quieres agarrar a un gato y al perseguirlo huye: sólo hay que estar en paz y éste se acerca.

Perfect Sense es una historia apocalíptica que muestra el impacto que sufre la humanidad a la que se le van apagando uno a uno sus sentidos. 

La vida es tan abundante, tan generosa, nos da tanto, que la damos por sentada. De tanto estar allí, no la olemos, no la gustamos, no la escuchamos, no la vemos, no la sentimos… 

En los pasados dos años la vida en su infinita sabiduría me fue quitando todo en lo que ponía mi aparente seguridad. Hoy entiendo el regalo escondido detrás del dolor. Me encontré a mí mismo y a la palabra que estaba buscando.

Dos cosas me quedaron claras al ver la cinta, la casi infinita capacidad de adaptación del ser humano y lo profundamente interdependientes que somos unos de otros.

También me mostró como las personas evitan entregarse por completo cuando tienen sexo sin amor. Algunos no besan en la boca –como en la película Pretty Woman-, otras no toleran dormir con la persona luego de hacerlo –como en Perfect Sense

Además me recordó lo profundamente liberador que puede ser fumar un cigarrillo para sortear lo abrumante de nuestra realidad. Fumar en el cine siempre ha sido un símbolo de libertad.

La película me encantó particularmente porque amo la gastronomía y la historia en parte se desarrolla en un restaurante. Si a esto se le suma el cuasi apocalipsis zombi que se genera, me pareció genial. 

Además las fotografías que se van mostrando en momentos claves de la historia me parecieron estupendas pues como fotógrafo he recorrido un camino como documentalista y me sentí como niño en chocolatería al verlas.

Debo mencionar dos escenas cinematográficas de la película que amé: El beso de los protagonistas con tapabocas y unos hombres imitando alegremente el vuelo de unos zamuros en un botadero de basura. 

Y como este texto no va de spoiler les invito a dejar de leerlo hasta que no vean la película. Luego si quieren vuelvan para leer el resto. Advertidos.

En Perfect Sense, cada vez de que se apagaría uno de los sentidos se sufre antes un estado emocional intenso. En una de esas ocasiones las personas sienten la necesidad de ser cruelmente sinceros. El protagonista llega a decirle a su amada que ella es sólo un cuerpo más, con tantos orificios como el de cualquier otra mujer. 

Es cierto, todos somos relativamente iguales. Lo que nos hace especiales –como aquella rosa del Principito- es nuestra capacidad de amarnos. Eso nos hace verdaderamente especiales. El amor es el milagro.

En los últimos diálogos de la película conseguí la palabra que estaba buscando para mi ejercicio de poesía. La protagonista la presenta de la siguiente manera: 

“Así es como la oscuridad se apodera del mundo. Pero primero, los momentos brillantes. Un estremecimiento compartido del lóbulo temporal del cerebro. Un profundo aprecio de lo que significa estar vivo. Pero lo más importante, una necesidad compartida de tender la mano a otros, de ofrecer calidez:
Entendimiento.
Aceptación.
Perdón.
Amor”.

Sí, amor, esa palabra que viene repitiendo la humanidad con las mismas cuatro letras desde el Imperio Romano. Esa palabra a la que le huimos distrayéndonos con amantes o platos exóticos, para luego dormir solos. Amor, esa era la palabra que buscaba.

***
El amor es como ese viajero que estuvo una noche en un pueblo e hizo una fiesta. A la mañana siguiente muchos hablaban de él, aunque pocos los conocieron. Los que estaban dormidos dicen que no existe. El brillo en los ojos de los que asistieron a “esa fiesta” es la única prueba. 

jueves, 1 de junio de 2017

Paterson: la maravillosa rendija por donde la vida se cuela



Por @Joaquin_Pereira
      
¿A cuántos poetas conoces? ¿Cuál es el uniforme de un poeta profesional? ¿Cómo se entiende la poesía? ¿Para qué sirve? ¿Debe servir para algo? 

La segunda película del reto 7x7 trata de la poesía. Es Paterson (2016), del director Jim Jarmusch.

Confieso que después del matrimonio o de la foto de familia perfecta, mi mayor miedo es la rutina. Tengo años rehuyendo este pavor de múltiples maneras, pero siempre termina acorralándome para que lo confronte. Quería que le diera una respuesta y no la tenía hasta ahora: la respuesta es la poesía.

Ver a los personajes de la película seguir un mismo camino cada día, haciendo las mismas cosas, me aterrorizó. Hasta que Paterson saca su libro secreto y comienza a escribir un poema inspirado en una caja de fósforos. Éste es:

Un poema de amor
Paterson

Tenemos un montón de fósforos en nuestra casa.
Los tenemos a mano, siempre.
Actualmente, nuestra marca favorita es "Ohio Cabeza Azul",
aunque solíamos preferir la marca "Diamante".
Eso fue antes de descubrir "Ohio Cabeza Azul."
Ellos están muy bien empaquetados, robustas cajas pequeñas.
con azul oscuro y claro, y la marca escrita en blanco,
con letras escritas en la forma de un megáfono,
cómo si quisiera decirle más duro al mundo,
"Aquí está el fósforo más bello del mundo,
de una pulgada y media de suave vástago de pino
cubierto por una granulada cabeza púrpura oscuro,
Muy sobrio y furioso,
y obstinadamente listo para explotar en fuego
prendiendo, quizás, el cigarrillo de la mujer que amas,
por primera vez,
y nunca fue lo mismo después.
Todo eso te daremos".
Eso fue lo que me diste: Yo me convertí
en cigarrillo, y tú en fósforo,
o yo en fósforo, y tú en cigarrillo,
brillando con besos ardiendo hacia el cielo.


***

Voilà… No hay que luchar contra la cotidianidad, lo que hay que cambiar es la mirada y ella puede ser siempre fresca y observar la vida latir en una caja de fósforo o en la lluvia. 

Cada mañana, antes de empezar mi jornada en el taller, huyo hacia el lago que queda cerca de donde vivo y me conecto nuevamente con la vida. Hoy quise seguir el ejemplo de Paterson. Tomé un libro de bocetos y escribí esto:


El lago
@Joaquin_Pereira

Un espejo de agua retoza frente a mi casa
Sé que dentro habita un monstruo
Hay tortuguitas, árboles de flores rojas, el recuerdo de las garzas que vienen en las tardes
Sí, hay personas, pero no me importan
Comienza a llover y en el espejo de agua se forman pequeños círculos
Escucho las conversaciones de los pájaros
Me gustaría ser pájaro para asomarme al espejo de agua 
Hay un espacio vacío sobre el lago
Hay un silencio entre las conversaciones de los pájaros
Una sola garza blanca no se fue con su bandada 
Está viendo su reflejo en el lago. No huye
En el espejo de agua se reflejan nubes grises
El reflejo y la lluvia son su particular forma de hacer el amor


***

Paterson develado

Las buenas películas como las buenas novelas terminan siendo un portaviones de pequeñas y conmovedoras historias aparte de la trama principal que sirve de columna vertebral.

La esposa y el supervisor de Paterson son la cara y el sello de una misma moneda. Proyectamos en el mundo nuestro interior, nuestras obsesiones que nos definen. Mientras ella llena de círculos y puntos su casa, en cortinas, pisos y vestidos; el supervisor colecciona tragedias cotidianas, desde una molestia en la espalda hasta la llegada de su suegra.

Todos terminamos siendo poetas sin saberlo. Nos obsesionan ideas y tenemos que sacarlas al mundo con cada gesto. Algunos como Paterson descubren la maravilla de tener un libro secreto donde depositar sus inquietudes para después responder sinceramente a la pregunta cotidiana de “¿cómo estás?” con “estoy bien”.

Al bar que frecuenta Paterson acude una pareja que está separándose. Se les compara con Romeo y Julieta pero también como Abbott y Costello, porque la vida es un drama o una comedia según como la miremos.

El dueño del bar juega ajedrez con su peor contendor, más irritante incluso que su esposa, compite con él mismo y sabe que le va a dar una pela. No podemos escapar de nosotros mismos. 

No es gratuito que el protagonista se llame igual que su ciudad. Paterson termina viendo gemelos por todos lados luego que su esposa le confesara que quería quedar embarazada de gemelos. 

En las paredes de su ciudad aparecen palabras que precisamente está utilizando en el poema que construye. Atrae personas que le recuerdan sus miedos y su amor.

Los malandros que le aconsejan cuidar a su perro de ser secuestrado es él mismo que quiere deshacerse de su perro;  la niña poeta le hace cuestionar el amor por su esposa; el japonés que se sienta junto a él cuando ha perdido lo que más atesora y le dice ¡Ajá! (traducido como “eres poeta coño, déjate de tonterías y vuelve a escribir”) le hace retomar su vocación. 

Todo es un reflejo de lo que llevamos dentro. Sólo nos vemos a nosotros mismos. Es por eso que terminamos escribiendo, para buscar en las páginas el reflejo de nuestros monstruos y nuestras garzas. ¡Ajá! 

Eso fue lo que me diste: Yo me convertí
en cigarrillo, y tú en fósforo,
o yo en fósforo, y tú en cigarrillo,
brillando con besos ardiendo hacia el cielo.


miércoles, 31 de mayo de 2017

Never Let Me Go: No hay postergación, vive ahora



Por @Joaquin_Pereira

Anoche comenzó el reto. Me diste -mi "jíbaro" oficial- 7 películas para ver en una semana sin saber sus títulos. Me siento como si estuviera en medio de un bosque con los ojos amordazados. En vez de sentir incomodidad me siento liberado: completo disfrute sin que mis juicios se peleen por ver cuál es el vencedor. Siento, escucho y saboreo con mayor intensidad. Gracias.

La película que correspondía al martes 30 de mayo del 2017, la supuesta primera, de forma muy extraña estaba dañada. Y ya saben lo que en el espíritu significa “muy extraña”: abre los ojos, algo va a pasar. Y pasó. Este día yo tenía en mente una pregunta muy importante para mí y la vida haciendo que la primera película a ver en el reto fuera la segunda en el orden me la contestó: comprendí qué inspiró tu obra. 

Ahora sí, le quito el forro de aluminio al “bombón” del día y me encuentro con Never Let Me Go (2010), una película británica del director Mark Romanek basada en la novela del género distópico del mismo título escrita por Kazuo Ishiguro.

Cómo saben Cine sin cotufas no se trata de hacer una reseña exhaustiva de la película, que si quisiera hacerlo lo resumiría en una frase: Corran a verla pues la vida no otorga postergaciones y se termina… ¿O no?

Sí, Never Let Me Go aparentemente trata de una sociedad que ha llevado una idea al extremo: ¿Por qué si podemos criar pollos para vender miles de hamburguesas al día no podemos crear humanos para usar sus órganos y reemplazar los que se nos dañen, a nosotros, los miembros de la sociedad, los verdaderos? 

Pero la historia no trata en realidad de la clonación, no es una crítica moralista sobre este tema. Trata del poder ilusorio que creemos tener cuando estamos enamorados. Creemos que tener ese sentimiento nos hace inmunes, especiales, como si la vida debiera postergar nuestros sufrimientos a nombre del amor. 

Jorge Drexler -cantautor, actor, médico, músico y compositor uruguayo, ganador del premio Óscar a la primera Mejor canción original en idioma español de la historia… y mi gurú personal cuando me siento perdido- lo explica muy bien en su canción “Inoportuna”: Quien no lo sepa ya/ lo aprenderá de prisa:/ la vida no para,/no espera, no avisa./ Tantos planes, tantos planes /vueltos espuma/ tú, por ejemplo,/ tan a tiempo y tan/ inoportuna...inoportuna.

No es que debamos ir por allí como locos diciéndole a la gente que amamos que los amamos, como si la vida fuera de usar subtítulos o luces de neón. No. Más bien es darse cuenta que no existe el mañana. No habrá algún día, el día es hoy. Ama hoy. Es lo único que tienes.

Recuerda: en la primera cita no digas “te amo” pues tu pretendiente pedirá ir al baño y escapará por la ventana. Más bien, apaga el celular y disfruta de su mirada y de lo que te dice. Eso es todo.

Y luego de mi aporte social en pro de relaciones más fluidas y luminosas, vuelvo con Never Let Me Go: ¿Qué nos hace humanos? ¿Tener un cuerpo perfecto o más bien nuestra capacidad de amar? ¿Dónde está nuestra alma? ¿Tenemos alma o más bien somos sólo un amasijo de órganos que piden su dosis de energía diaria para no morir?

Never Let Me Go no pretende golpearnos o aplastarnos, más bien quiere despertarnos: ¡Hijo, vive un poco…! No te comportes como un clon sin alma que se levanta a “hacer lo que tienes que hacer”. Pregúntate más bien: ¿Qué es lo que quiero? ¿Qué obra quiero hacer? ¿A quién amo?

Las personas te recordarán por el amor que diste y por la obra que dejaste no por las horas extras en la oficina. Bájate del carro con el que te distraes, da unos pasos como el ser humano que eres y grita. Grita que ya no soportas más. Luego respira y vuelve a organizar tu lista de prioridades. Ah y cuando pienses en mí por favor “Never Let Me Go”.

domingo, 14 de mayo de 2017

River: Bienaventurados los locos que no necesitan ser redimidos



Por @Joaquin_Pereira

Nosotros somos al mismo tiempo nuestro juez más despiadado y nuestro mejor abogado defensor, porque no podemos escondernos de nosotros mismos pese a las técnicas evasivas que utilizamos para huir del espejo. Ese juez y ese abogado son las voces internas que escuchamos a diario y terminan guiando nuestras vidas.

En la serie policíaca inglesa River (2015), su protagonista -interpretado por Stellan Skarsgård- tiene el don o la maldición de ver y escuchar a personas muertas. No queda claro si se trata de fantasmas, delirios o manifestaciones -cómo él las llama-. Eso no importa.


Lo que sí puedo afirmar es que dichas presencias responden a situaciones no resueltas en el personaje generando una presión psíquica que termina materializándose en estos entes que lo atormentan.


Esto produce un efecto en el ambiente de relaciones sociales en las que se ve envuelto tanto a nivel personal como profesional. Uno de los mayores temores que existen es sentirse fuera de la manada, terminar como un paria. River incluso llega a la conclusión de que debe fingir ser “normal” para evitar la agresión de sus congéneres. Pronto se da cuenta de que fingir no le sirve de nada pues es inevitable mostrar lo que somos de verdad.


En una sociedad enferma, no poder encajar más bien es un síntoma de salud que de trastorno. Estamos obsesionados por querer categorizarlo todo. Nos desespera no comprender algo y tratamos de meter la realidad en pequeñas cajas conceptuales que nos permitan al final del día dormir, aunque no soñar.


River es perfecto como es. No tiene que cambiar para que lo quieran. De hecho, quienes lo quieren de verdad lo aman precisamente por sus “locuras”. Como en el tango Balada para un loco de Astor Piazzolla, River nos dice “Quereme así, piantao, piantao, piantao... Trépate a esa ternura de locos que hay en mí, ponete esa peluca de alondras, y ¡volá! ¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!”.


Sentirse orgullosos de quienes somos es el primer paso para enfrentar a una sociedad que continuamente nos trata de homogenizar, atemorizar y acallar. ¿Hasta cuándo no vamos a entender que las personas son como ríos que no pueden ser controlados so pena de secarse, estancarse o desbordarse? Los ríos deben fluir libres sobre el cauce que le dicta su conciencia y quienes nos maravillamos de su presencia sólo podemos aspirar a acercar nuestros dedos y permitir que sus aguas nos acaricien sin pretender poseerlos.


De eso se da cuenta el personaje de la psícóloga en la serie. No se trata de un simple enamoramiento. No es amor de pareja a lo que aspira. Es más bien Amor con mayúsculas, el genuino deseo de ver bien a River, de que recupere la sonrisa que perdió en la calle donde vio morir a su compañera de rondas.

Sin ánimo de hacer spoiler debo confesar que en el capítulo final de River vi la escena más hermosa que haya visto jamás en programas similares. Eso que algunos piensan que en televisión sólo caben programas basuras es una falacia, esta serie lo demuestra con creces.


Otra cosa que me llamó la atención es la manera en que una aparente simple historia policial se convierte en un portaviones de esas historias cotidianas que todos vivimos o sufrimos y que por “naturales” no les prestamos la suficiente atención: la infidelidad, la inmigración, la soledad en compañía, el desgaste en los matrimonios, el temor a amar…


Definitivamente ver River me reconcilia con mi testaruda y loca manía de escribir historias. Aspiro alguna vez crear una estupenda obra como la que muestra esta serie.


Sí, como me dijera un buen amigo: “Esas son las obras de arte que lo cambian a uno de manera radical y conseguir esa calidad en una serie de televisión yo lo sigo considerando un milagro”. River efectivamente es un milagro: “Bienaventurados los locos que no necesitan ser redimidos, todo lo contrario”.

jueves, 11 de mayo de 2017

London Spy: El amor verdadero existe



Por @Joaquin_Pereira

Soy un romántico empedernido, lo confieso. Me enamoran los personajes quijotescos que no dejan de luchar por el amor de su vida cuando tienen la gracia de encontrarlo -pese a tener el viento en contra e incluso después de la muerte-. Y si esta historia de amor está escrita de forma inteligente y mostrada con imágenes sublimes termino enganchado para siempre.

Eso me pasó con la serie de televisión británica London Spy (2015), escrita por el novelista Tom Rob Smith y acreedora del premio a la Mejor Fotografía e Iluminación en los BAFTA TV Craft Award. 

Una mañana Danny -un desastre ambulante con una vida de excesos- se tropieza con Alex -un genio hipercontrolador pero inexperto en relaciones de pareja-. Danny siempre ha esperado este encuentro, Alex no cree en las almas gemelas. Danny no para de buscar a Alex luego de su fugaz primer encuentro; Alex se arriesga a cruzar su burbuja para terminar atrapado en su propia trampa a causa del amor por Danny. 

En una sociedad que ya no cree en nada, de seres solitarios en ciudades superpobladas, donde la norma parece ser “usar, botar y por el siguiente”, encontrar a dos seres que son capaces de sacrificarlo todo por seguir a su corazón me conmueve hasta el tuétano. 

Sí, London Spy es una historia romántica gay, pero más que regodearse en los estereotipos manidos de otras producciones, logra desnudar el alma de los seres que encuentran el amor en alguien de su mismo género. Aparte de Danny y Alex la serie muestra a Scottie, un autodenominado marica-viejo, que se convierte en el sabio que ayuda a Danny a atravesar el infierno tras la pérdida de Alex.

A Scottie no se le hizo nada fácil ser gay, terminando sus días con una severa depresión crónica. Le tocó la época en la que vio morir a sus amigos de una plaga desconocida y que años después los científicos llamarían Sida. Demostrar con gestos públicos su atracción por otro hombre lo execraba de la sociedad y de hecho le costó su empleo: “El lugar donde a nadie importa. De joven pasé mucho tiempo buscándolo y me prometí que si lo encontraba, si existía, ahí es donde haría mi hogar”, le confesó Scottie a Danny. Nunca lo consiguió.   

Luego de ver London Spy borré de mi disco duro a personajes románticos como Tristán, Romeo o Cirano… Danny les lleva una morena. Así resume su relación con Alex: “Mientras otras personas estaban riendo o bebiendo, este hombre sólo caminaba. Hasta que llegó al mismo lugar donde se sentó, de espaldas a toda esa gente. Y mientras lo hacía todo para indicar al mundo que quería que lo dejasen en paz, más que nada esperaba que alguien que pasara entendiese que lo que quería de verdad era justo lo contrario. Y que ese alguien se sentase a su lado e iniciase una conversación. Yo era ese hombre”.

Me siento identificado con el personaje de Danny en múltiples aspectos. Además de que ambos fumamos como put… y que somos capaces de luchar contra molinos de viento cuando encontramos a nuestro Dulcineo, comparto el no dejarme vencer incluso cuando la muerte llega. 

En una oportunidad llegué a conmoverme con la historia del asesinato de un colega periodista de República Dominicana. Nunca lo conocí personalmente, de hecho la primera vez que supe de él fue cuando se publicó la noticia de su muerte. Por un año estuve tuiteando un recordatorio a su memoria cada viernes; me comprometí con ese ser a que su vida no terminaría sólo entre las páginas de sucesos. No es que me enamoré de un muerto sino que no me resigné ante una sociedad que convierte en cotilleo barato el asesinado de un gay.  

Es inevitable, hay personas que cuando las conoces ya no puedes mirar a otras sin comprarlos con ellas. Eso también pasa con los libros y con las producciones audiovisuales. Después de London Spy me costará disfrutar de cualquier gringada que me muestre DirecTV. Definitivamente hay que voltear los ojos a Europa donde se está haciendo muy buena televisión. 

Sí, me va a costar superar el impacto que me generó London Spy. Como Danny todos merecen encontrar a ese alguien que sepa ver en sus ojos su verdadero estado y que su solo encuentro haga que todo termine estando bien.