lunes, 12 de junio de 2017

Pride: Defender nuestros derechos no es cuestión de azar



Por @Joaquin_Pereira

A muchos les preocupa las armas de destrucción masiva, cuando no se dan cuenta que en la sala de su casa o peor aún dentro de su propia recamara mantienen encendido el televisor que los bombardea a diario con programas de adormilamiento masivo. La norma es no pienses, distráete. 

Llegamos a tal punto de debilidad ciudadana que estamos satisfechos con sólo firmar propuestas aleatorias en Facebook –los he visto firmar en pro de la defensa de la tundra siveriana y al mismo tiempo abandonar a sus mascotas- o votar cada cierto tiempo mara mantener en pie una seudo-democracia.

Esperamos que se detalle en una ley la descripción de nuestros derechos, pero nos mantenemos pasivos a la hora de defenderlos. 

Henry David Thoreau lo expresó con una claridad meridiana en un discurso pronunciado en 1848 sobre el deber de la desobediencia civil: “Hay muy poca virtud en la acción de las masas. Cuando la mayoría vote al fin por la abolición de la esclavitud, será porque les es indiferente la esclavitud o porque sea tan escasa que no merezca la pena mantenerla. Para entonces ellos serán los únicos esclavos”. 

Para defender nuestros derechos hay que despertarnos del letargo que provoca las masas en nosotros. Que si seguimos al rebaño terminaremos pisando excremento. 

Esto lo entendió un grupo de activistas LGBT –lesbianas, gais, bisexuales y transgéneros- en la Inglaterra de 1984, que se solidarizó con la lucha que por un año ejercieron los mineros del país buscando reivindicaciones laborales. 

La odisea de este grupo es lo que se muestra en la película del Reto 7x7 LGBT correspondiente al día 6. Se trata de Pride(2014) del director Matthew Warchus.

Aquellos que han sido odiados por todos, incluyendo su propia familia, por querer expresar su sexualidad con libertad, pueden entender muy bien el dolor de quienes son atacados por otras múltiples razones, incluyendo las políticas. 



El protagonista de Pride está basado en Mark Christian Ashton, un joven gay que inicia la recolección de fondos por parte de la comunidad homosexual para apoyar a los mineros. Fue una especie de cometa que brilló por corto tiempo pero cuya estela aún nos acaricia por el bien que sigue brindándonos. El virus de inmunodeficiencia humana se lo llevó con apenas 26 años de edad.



En su memoria se creó el Mark Ashton Trust para recoger dinero para personas con VIH. Para 2007 la ONG había reunido 20.000 £, unos 25.000 $.

Hasta una canción se compuso para celebrar su presencia en el mundo. La balada “For a Friend” del álbum Red del dúo de pop británico The Communards fue escrito en memoria de Ashton. «For a Friend» alcanzó el número 28 de las listas de éxito británicas.






Mark Ashton me recuerda a un querido estudiante que tuve cuando inicié el Taller de Escritura Creativa, Daniel Arzola

Cuando lo conocí era sólo un buen diseñador que vivía en la ciudad de Maracay, del estado Aragua en Venezuela. Con el tiempo se ha convertido en un defensor de los derechos de los homosexuales reconocido mundialmente. Su campaña No soy tu chiste incluso fue expuesta en las estaciones de metro de Buenos Aires Argentina.

Sí una voz en mi interior me convoca a no dejarme apabullar por los que me invitan a tirar la toalla y “seguir mi camino” tratando de que olvide quien soy y lo que amo recuerdo un diálogo de una serie británica llamada London Spy: “Es imposible. Perderemos. Pero vamos a luchar”. No, nunca boto la toalla, y sí, “sigo mi camino”, el que yo mismo me trazo. No dejo mi destino al azar. Soy escritor y decido cada día escribir mi propio destino. 




Sobre el deber de la desobediencia civil 
Henry David Thoreau
Pronunciado inicialmente en enero y febrero de 1848. Publicado en 1849. (*)

Las votaciones son una especie de juego, como las damas o el backgammon (Antiguo juego, sobre un tablero, cuyas piezas los dos contendientes movían según dictaran los dados.) que incluyesen un suave tinte moral; un jugar con lo justo y lo injusto, con cuestiones morales; y desde luego incluye apuestas. No se apuesta sobre el carácter de los votantes. Quizás deposito el voto que creo más acertado, pero no estoy realmente convencido de que eso deba prevalecer. Estoy dispuesto a dejarlo en manos de la mayoría. Su obligación por tanto, nunca excede el nivel de lo conveniente. Incluso votar por lo justo es no hacer nada por ello. Es tan sólo expresar débilmente el deseo de que la Justicia debiera prevalecer. Un hombre prudente no dejará lo justo a merced del azar, ni deseará que prevalezca frente al poder de la mayoría. Hay muy poca virtud en la acción de las masas. Cuando la mayoría vote al fin por la abolición de la esclavitud, será porque les es indiferente la esclavitud o porque sea tan escasa que no merezca la pena mantenerla. Para entonces ellos serán los únicos esclavos. Sólo pretende acelerar la abolición de la esclavitud el voto de aquel que afianza su propia libertad con ese voto.


(*) Gracias Alejandro Bozo por pasarme el texto de Thoreau.

domingo, 11 de junio de 2017

The Children's Hour: el regalo detrás del bullying


Por @Joaquin_Pereira

Cuando éramos pequeños y el grupo de populares nos acosó en el colegio, tuvimos que reaccionar y romperle la nariz al pelmazo que nos hacía los días despreciables, logrando consolidar nuestra autoestima. 

Cuando tuvimos aquel empleo con un jefe miserable que nos hizo mobbing o asedio, decidimos renunciar y echar adelante un proyecto personal en el que nos sentíamos plenos.

Cuando aquella pareja que tuvimos nos torturó con el silencio y su desprecio, esto nos empujó a recuperar nuestra libertad y como vacuna generó que nuestras próximas relaciones fueran sanas y fluidas.

El bullying -como se le conoce al acoso despiadado- termina siendo la forma en que la vida aumenta el volumen de nuestros miedos para que los trascendamos. 

Somos expertos en tolerar pequeñas molestas pero cuando la carga se hace insoportable no nos cabe otra posibilidad que movernos y avanzar fuera de nuestra zona de confort. Ese es el regalo oculto detrás de una presión psicológica extrema.

Esto fue lo que vivieron las protagonistas de la cinta The Children's Hour(1961) del director William Wyler con las actuaciones estelares de Audrey Hepburn y Shirley MacLaine. La misma fue basada en la obra de teatro homónima escrita por Lillian Hellman y estrenada en 1934.

Dos jóvenes maestras tuvieron que aceptar su homosexualidad al ser presionadas por la calumnia de una de sus alumnas que generó el desprecio nacional hacia ellas. Una no pudo superar la presión, la otra terminó liberada.

Esa es nuestra opción cada vez que la vida nos acorrala para que hagamos frente a lo que más tememos, sucumbir o liberarnos.

Confío en que dentro de algunas décadas nadie sea acosado por sus preferencias sexuales y la única razón para unirse en pareja sea el amor y no nuestro fenotipo. 

Un heterosexual no va por la vida justificando sus preferencias, nada entonces debería obligar a que un homosexual lo haga como si tuviera que confesar un crimen atroz. El problema no está en si una persona está o no dentro de un closet, el problema está en la sociedad que los obligó a meterse dentro de ellos. 

Si dos hombres o dos mujeres se caen a golpes muchos padres le dirían a sus hijos “aprende para cuando crezcas puedas defenderte como ellos”. Pero esos mismos padres horrorizados le tapan los ojos a sus hijos si en vez de golpes son besos lo que se intercambian. Toleramos la violencia pero nos horroriza el amor.

Y para que les termine de quedar claro a aquellos tarados por decisión propia que todavía no lo hayan entendido: un niño no se hace homosexual por estar cerca de un adulto de esa tendencia. Recuerden que todo homosexual es hijo de una pareja heterosexual. 

El Código Hays

Filmar The Children's Hour sufrió en su época una particular forma de bullying llamada El Código Hays. 

Se trata de una serie de reglas restrictivas sobre lo que las producciones estadounidenses podían mostrar en pantalla. Fue escrito por William H. Hays, un líder del Partido Republicano de la época y miembro de la asociación de productores cinematográficos de Estados Unidos (MPAA).

Según este código la institución del matrimonio se consideraba sagrada. Si una historia requería en su trama un adulterio, éste no debería presentarse como algo atractivo sino repulsivo.

Las escenas de pasión no debían ser introducidas en la trama salvo que fueran indispensables. No sé mostrarían besos ni abrazos de una lascividad excesiva.

Si un amor se consideraba impuro o inmoral no debía mostrarse de forma atractiva. No debía detallarse la manera en que se ejecutaba.

¿Cómo sería un remake de The Children's Hour sin el estúpido Código Hays?


sábado, 10 de junio de 2017

Un hombre llamado Flor de Otoño: ¿Cuántas horas al día eres tú mismo?


Por @Joaquin_Pereira

Muchos apenas ponen el pie fuera de la cama dejan de ser ellos mismos para intentar encajar en el mundo. Otros ni siquiera tienen el privilegio de ser libres durante sus horas de sueño porque duermen con el enemigo. 

La pareja, los padres, la familia, los jefes y colegas, los líderes religiosos, los gobernantes, los otros… terminan siendo los que dictan su pauta diaria. Temen que si osan ser auténticos se convertirán en parias. 

En una estupenda serie policial inglesa llamada River, su protagonista lo llega a expresar muy claramente: “Me gusta estar solo. No necesitas fingir cuando estás solo”.

De esto trata la película del día 4 del Reto 7x7 versión LGBT, Un hombre llamado Flor de Otoño(1978) del director Pedro Olea. Una de las primeras películas de temática homosexual de la España de la transición.

El protagonista es Lluís Serracant, un abogado que defiende durante el día a sindicalistas y por las noches actúa como travesti en el bar Bataclán –sí, del mismo nombre que aquel de los atentados en París del 2015.

La historia está basada en un abogado laborista gay que lideró a un grupo de izquierdistas en la Barcelona de los años 20 del siglo pasado y participó en un atentado contra Miguel Primo de Rivera, militar español que fue dictador entre los años 1923 y 1930.



Al inicio de la película Lluís frente al espejo donde se maquilla para su próximo espectáculo llega a afirmar que daría con gusto diez años de su vida si pudiera pasar un día entero siendo él mismo.

Mientras escribo esta especie de reseña con toques de catarsis personal, en las calles de Venezuela siguen muriendo venezolanos en protestas contra la dictadura. Esta semana le tocó a un joven de 17 años. A él le quitaron con una bomba lacrimógena lanzada contra su pecho la oportunidad de descubrir quién era en realidad y mostrárselo al mundo. 

Su muerte debería ser una bofetada que nos despierte y nos haga de una vez por todas dejar de fingir para intentar encajar en una sociedad enferma. Cada uno de nosotros somos la pieza única de un rompecabezas que sólo podemos encajar en nosotros mismos.

Sí, cuando mostremos nuestro verdadero rostro algunos familiares, “amigos” y colegas se nos caerán y tendremos que dejarlos seguir su camino. Al ser auténticos ganaremos en primer lugar conquistar al ser más importante de nuestras vidas: nosotros.

¿Quién eres realmente? Toma una hoja en blanco y escribe una lista de tus prioridades. Luego reordénala colocando al inicio lo que te haga sentir más a gusto, libre y expansivo. Ve dejando al final de la lista todo aquello en lo que sientas debes fingir. 

Al ir ejecutando tu nueva lista te darás cuenta que las horas del día en la que realmente estás vivo aumentan. Si quieres buscar una motivación piensa en todos los caídos luchando por la libertad de su país que ya no podrán mostrar su rostro al mundo. Hazlo tú entonces en homenaje a ellos.

viernes, 9 de junio de 2017

Little ashes: A una tormenta no se le puede meter en una pequeña caja


Por @Joaquin_Pereira

Conoces a alguien que se convierte en una bocanada de oxígeno en tu vida. Te despiertas más temprano agradecido de un nuevo día porque sabes que está allí. Puedes pasar horas hablando con él. Llega como una tormenta magnífica; te maravillan sus rayos y su desbocada fuerza. 

Pero como estás en una generación intermedia aun perviven en ti aquellos paradigmas con los que tus antecesores entendían las relaciones. Y entonces la cagas. Estás enamorado, es obvio. Buscas referentes y consigues en la trastera de tu inconsciente una pequeña caja etiquetada como “pareja”. 

Decides entonces meter a tu estupenda tormenta en esa pequeña caja: tener sexo sólo entre ustedes, jugar a la casita, hacer ejercicios juntos, tener un negocio en común, no tener amigos propios… y esa magnífica tormenta de la que te enamoraste se convierte en un triste suspiro.  

¿Cuál es la solución entonces? Salir huyendo. Negar tus sentimientos. No intimar con nadie por el temor a volverla a cagar. No. Debe haber otra solución.

La respuesta podemos hallarla en el encuentro inusitado de tres genios que ocurrió en una universidad de España: Lorca, Dalí y Buñuel. 

De eso trata la película correspondiente al día 3 del Reto 7x7 semana 2 –versión LGBT-: Little ashes(2008) del director Paul Morrison, quien fue nominado al premio de la academia por Mejor Película en lengua extranjera con su Solomon and Gaenor(1999).

Federico García Lorca y Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech se encuentran en la casa de estudiantes de una universidad española presentados por un amigo en común, Luis Buñuel Portolés. Tres genios en potencia que quizá nunca hubiéramos sabido de ellos si no se hubieran encontrado, destruido entre sí y transformado en figuras inspiradoras para toda la humanidad.

Creo en el destino. Esa fuerza que cuida de nosotros y pone en nuestro camino a quienes nos impulsen a ser quien en verdad somos. A esa fuerza algunos la llaman amor, en algún momento puede vestirse de atracción sexual, pero no nos confundamos, no es sólo eso. 

Luis huye a París al descubrir la intensa relación entre su Federico y ese alocado Salvador. Decide botar la toalla pero no puede dejar de pensar en su amigo: En 1929 estrena su película Un perro andaluz, referencia directa al sitio de nacimiento de Lorca, aunque siempre lo negó aduciendo que el título correspondía a un libro de poemas que él tenía escrito desde 1927.

Salvador ama profundamente a Lorca pero este sentimiento alborota su frenética atracción por la locura. También huye a París donde conoce a Elena Ivanovna Diakonova “Gala”, su musa. 

Federico no huyó. Siguió a su corazón y terminó atrapado en el callejón sin salida de un régimen mezquino. Su cuerpo terminó baleado en una zanja. Su alma late aún en su obra, ligera, estimulante, maravillosa. 

Salvador y Federico mantuvieron correspondencia. Para nuestra generación se escribían por el “whatsapp” de su época. En sus obras descubrimos alusiones entre ellos. Fue su particular forma de amarse.

No todos están destinados a ser parejas sexuales y esto no niega que puedan amarse profundamente, que vean al mundo como un sitio donde vale la pena vivir por haber conocido a esa persona. 

Lo contrario también es posible. La sexualidad puede ser un poderoso estimulante que alimente la relación. La clave como siempre lo he dicho está en la libertad. Si vas a convivir con alguien cuida de que cada uno conserve su espacio de soledad creativa. Esto no tiene nada que ver con tolerar infidelidades, no. Más bien es sentir la confianza de poder ser cada uno quien verdaderamente es. 

Dentro de 100 años todos seremos pequeñas cenicitas. Los turbios temores que nos hicieron sufrir nadie los recordará. Sólo verán nuestra obra y nuestras expresiones destinadas a quienes amamos. 

No le huyamos al amor. Permitamos que nuestras pequeñas llamas aumenten su fulgor al estar juntas. Si alguien te eleva, es. Sin límites. 

¿Qué hubiera pasado si Federico y Salvador le hubieran dado una oportunidad a su relación, mandando al carajo al mundo, volando juntos? Quizás eso hubiera salvado a Federico de las balas.

jueves, 8 de junio de 2017

any day now: podemos escribir un final feliz


Por @Joaquin_Pereira

Había una vez en una tierra muy muy lejana… Vivía un chico mágico llamado Marco que creía en los finales felices. Tenía una pareja y vivían en un hermoso castillo con siete dragones. Marco los había visto nacer y desde entonces los cuidó con amor. 
Cerca del castillo había una bruja y un cazador. Ambos se dedicaban sólo a hacer parrillas los domingos para hablar mal de todo el mundo. En una oportunidad se obsesionaron por Marco, no soportaban verlo feliz con sus radiantes dragones. El cazador quería matarlos; se subió a un árbol de manzanas y tomó una para dársela a la bruja. “Prepara uno de tus venenos y dáselo al dueño del castillo. Cuando éste muera yo me encargaré de esos dragones”, dijo el cazador. “No hará falta. Le envenenaré el corazón y el mismo destruirá su hogar”. 
La bruja preparó su conjuro y le llevó la manzana al dueño del castillo. Éste la aceptó pese a las advertencias de Marco de que no recibiera nunca nada de la bruja. Luego de comerla su corazón se volvió oscuro, sólo veía carencia y miedo por todos lados. Decidió irse del país dejando atrás a Marco. Una amiga le recomendó abandonar a los dragones en un camino abandonado. La bruja le dijo que en un barrio cercano había un centro que recogía dragones para extraerle su sangre y venderla luego como revitalizante. 
Marco no lo permitió. Se llevó consigo a los dragones. Como se quedó solo y sin recursos los vio morir uno a uno. Finalmente cuando enterró a su último dragón, satisfecho en haber retrasado su muerte todo lo que pudo, se rindió y él también murió. 
El cazador y la bruja siguen haciendo parrillas los domingos, hablando mal de todos. El dueño del castillo vivió solo lejos de su reino. 

***

Aparentemente el cuento anterior no tuvo un final feliz pero si lo vuelven a leer se darán cuenta que los dragones no fueron sacrificados por la bruja y el cazador gracias a que Marco retrasó lo más que pudo su muerte. Este fue el final feliz.

Algo similar ocurre con la segunda película del Reto 7x7 correspondiente a su semana 2: any day now(2012) del director Travis Fine. 

El escritor de la historia, George Arthur Bloom, se inspiró en un travesti que ayudó a un niño autista abandonado por su madre drogadicta a alimentarse y a ir a la escuela. De esa anécdota creó al Marco de su guion con un final más dramático. 

Tuvieron que pasar 30 años para que el hijo de Bloom, que trabajaba en la producción de GLEE, le mostrara el guion de su padre al director Travis Fine, logrando finalmente llevarlo a la pantalla grande.

any day now cuenta la historia de una pareja homosexual que rescatan a un niño con síndrome de Down y la batalla legal que enfrentan al intentar adoptarlo. Como en el cuento que presenté al inicio de esta reseña, el final feliz del Marco de la película fue precisamente conocer a esta pareja, quienes retrasaron lo más que pudieron su irremediable destino.

Iniciar con un pequeño relato en formato cuento de hadas fue mi homenaje a ese personaje entrañable de la película que lo único que quería era un hogar y la puta sociedad heterosexual se lo negó. A Marco le gustaba que le contaran historias y más si tenían un final feliz.

Si nos detuviéramos a pensar en todo el esfuerzo que hacemos para alimentar la sociedad de odio y miedo en la que vivimos y nos diéramos cuenta las ventajas de vivir en el amor, entenderíamos que ya tenemos suficiente para ser felices y pudiéramos dedicarnos a escribir nuestros sueños. El amor es capaz de darle un hogar a un niño y convertir en estrella a un hombre. El odio sólo puede ver en ese niño a un ser descartable y en ese hombre a un marica.

Cada vez que hacemos un chiste de gays o nos reímos en una parrillada cuando un macho se le ocurre burlarse de "las locas", estamos siendo culpable de los crímenes de odio en contra de los homosexuales y del megabullying que tienen que sufrir en todos los ámbitos de su vida. 

¿Porque seguir luchando si sabemos que no tenemos el poder de salvar a nuestros dragones? Seguimos luchando precisamente para retrasar su muerte lo más que podamos y con nuestra historia inspirar a otros que a la larga logren, ellos sí, un final feliz y canten: 

That's right! I see, I see my life, my life,
my life is shining, shining, shining,
shining, shining, shining, shining
from the west straight on down to the east.
And any day now, do you hear me?
Any day now, I shall be,
I am going to be released!


miércoles, 7 de junio de 2017

The Boys in the Band: ¿A quién llamarías tú?



Por @Joaquin_Pereira


Debo confesar que me entusiasma conocer a personas que viven su sexualidad con libertad sin pararle al ojo castrador de la sociedad. Mientras no le hagan daño a terceros desde ménage à trois, bondage –esos franceses se las traen-, juguetes sexuales y demás, entre adultos, es válido. La pregunta que siempre queda en el aire es: ¿Dónde dejamos al amor?

De eso, del amor, es de lo que trata la cinta The Boys in the Band(1970), del director William Friedkin, basada en una obra de teatro homónima estrenada en Broadway en 1968. El cast original de la obra de teatro es el mismo de la película.

La historia retrata las diferentes facetas del mundo gay, pero esto sólo es el telón de fondo para tratar un tema más profundo, el amor verdadero. Si el sexo es fuego, el amor es gasolina y si no es tratado con cuidado puede desencadenar una explosión. 

Siempre me ha generado salpullido las logias, las hermandades, los grupetes… Esos términos con que se tratan la mayoría de los homosexuales entre sí –primas, manas- me hacen sentir incómodo. Es como si debieras encajar a juro en alguna tipología. ¿A la pregunta de “qué es lo que te gusta”? deberíamos responder como al empleado fastidioso de la librería “estoy explorando, déjenme solo”. 

Quien no ama es como ese explorador al que se la ha perdido la brújula, malgasta sus energías moviéndose sin destino. El sexo por el sexo es divertido, de eso se trata, pero como el fumar te deja un mal sabor de boca al día siguiente y más vacío si el amor no estuvo entre las sábanas. 

En The Boys in the Band los personajes aceptan participar en un peligroso juego, llamar por teléfono a la persona a la que verdaderamente amaste. Uno a uno, van enfrentándose consigo mismos y su temor a la verdad. La clave para ganar el juego no sólo pasa por aceptar nuestros sentimientos y expresarlos sino descubrir el secreto de una relación sana: la libertad.

Larry y Hank son dos de los personajes que nos muestran esto. Hank es un hombre casado con una mujer y con hijos que al conocer a Larry decide aceptar su homosexualidad pero debe enfrentar una nueva inquietud: ¿permitirías que tu amante se acueste con otros hombres?

Cuando les llega su turno en el juego tanto Larry como Hank deciden llamarse entre ellos, es una hermosa confesión de amor. Pero lo más entrañable surge de Hank cuando le dice a Larry “lo voy a intentar”, al referirse a la necesidad de libertad sexual de su amante. 

Conocí un caso en el que un miembro de una pareja tenía un “muy buen amigo”. Todos sabíamos que no era sólo eso, que era el amor de su vida, pero siempre lo negó. Esta mentira llevó al traste su relación y terminó siendo la sombra de su mejor amigo. Haber participado en el juego de la llamada le hubiera servido para confrontar su verdad y permitir trascenderla. 

Sé que ir en plan "sincericidio" no es lo adecuado y provoca precisamente el alejamiento de lo que amamos. El juego de la llamada no consiste finalmente en que ese otro se entere de tus sentimientos, se trata más bien de que los aceptes tú. Luego si se dan o no las cosas con esa persona, la vida se encargará, no hay que forzar nada. 

Lo que sí no me parece sano es ir de moderno o cool diciendo que el amor es una gilipollés o cursilería, cuando lo que en el fondo tenemos es un profundo miedo a intimar. Es como si escogiéramos sólo parejas ocasionales para evitar que noten nuestra sombra y terminen dejándonos solos. Paradójicamente esa actitud de evitar ser vulnerable es lo que nos termina aislándonos. 

El amor siempre ha sido en mi caso un impulsor para acercarme más a mi propio ser. Sí, he cometido sincericidio –confesar mi amor- y he sufrido sus consecuencias. Esto no me ha llevado a botar la toalla convirtiéndome en cínico. No, creo que el amor sí existe, porque lo he vivido. La clave está en comprender que el amor no es posesión, es inspiración. Si te enamoraste de alguien precisamente por ser quien es, ¿por qué pretendes cambiarlo o castrarlo en nombre del amor?

Me identifico con el personaje de Hank, cuando amo no me apetece desperdiciar mi tiempo en flirteos ocasionales, pero si mi pareja me pide que desea tener un espacio de jardín personal en el que explorar le diría definitivamente como Hank “lo voy a intentar”.   

Si te pusieran a participar en el juego de la llamada, ¿a quién llamarías? 

lunes, 5 de junio de 2017

Hello, my name is Doris: el amor inicia en uno



Por @Joaquin_Pereira

Duerme en la sala en una colchoneta porque sobre su cama hay un montón de cajas conteniendo un sinfín de objetos inservibles. Cada mañana se levanta a hacerle el desayuno a su madre que sufre de Alzheimer. Le prepara las pastillas que se tiene que tomar durante el día en tres bolsitas de papel en las que escribió las palabras mañana, tarde, noche. Lo hace desde aquella vez que por su falla de memoria su madre sufrió una sobredosis que la llevó a la clínica a punto de morir. Sus hermanos “hicieron su vida” y le dejaron a cargo de ella. Claro, fue la única que no se casó. Durante todo el día escucha cómo su madre le repite que nunca tendrá hijos y que es una basura. Alguna vez se enamoró. Se le notaba radiante en su patetismo. Se maquillaba de más. Vestía con ropa que no correspondía a su edad. Por supuesto el tipo no le paró bola y volvió a su cuarto de escombros aún más destrozada.

No, ésta no es una historia de ficción. Cuando intenté intervenir para poner algo de orden en el caos de esta persona, entró en crisis. La vi sentada sobre sus papeles acumulados desorientada. Desde ese día me prometí no entrar a querer limpiar la mierda de nadie si ella no pide ayuda.

Fue muy doloroso para mí ver a una persona cercana reflejada en el personaje que interpretó Sally Field en la película Hello, My Name Is Doris(2015), del director Michael Showalter. Correspondía a la sexta cinta del reto 7x7. Definitivamente mi amigo “jíbaro” debe tener una conexión especial con ángeles o vaya usted a saber, porque cada una de las historias que me propuso ver en esta especie de “cita a ciegas” con el cine tenía que ver con algún aspecto que yo debía revisar. Se lo agradezco mucho y lo sabe.

Me conmovió mucho Doris, no sólo por el síndrome de Diógenes que sufría: abandono personal y social, aislamiento voluntario en el propio hogar y la acumulación en él de grandes cantidades de basura y desperdicios domésticos. Me conmovió por ver lo que hizo el amor en ella: la salvó.

En una de las escenas de la película la mejor amiga de Doris comenta que todos los enamorados cometen locuras. Estoy de acuerdo con ella, es inevitable. Estar enamorado es como sentir una fuerza de gravedad que irremediablemente te hace atraer hacia la persona amada. Si ella baila salsa, deseas aprender a bailar. Si es maratonista, comienzas a trotar en las mañanas. Si fuma, te jodiste.

Sí, yo también he sido Doris alguna vez, aferrándome a guardar lo que algún día me hizo feliz y a entregarme a la persona amada sin notar que estaba abandonándome a mí mismo. La clave para convertir un patrón destructivo en algo sublime es entender que amar es dar. Sí, como la canción de Fito Páez: “Simplemente dar/Dar es dar/ Y no explicarle a nadie/No hay nada que explicar”.

Para los que sufren del síndrome de Diógenes o notan que su vida se ha estancado les recomiendo seguir la técnica de la japonesa Marie Kondo, La magia del orden. Sin llegar a ser obsesivos compulsivos podremos despejar nuestros espacios y por lo tanto nuestros pensamientos para que entre el aire fresco y luego si estamos en paz y cultivamos nuestro propio jardín, una hermosa ave -libre, salvaje, radiante- quizá se acerque y nos deje tocarlo y decirle muy suavemente “Hola, mi nombre es Joaquín”.